Aunque mi vos calle, hay quien me seguirá escuchando
Locura, descontrol, alcohol y diversión hoy estaría mirando esto desde el otro lado, si no hubiera pensado, ya seria un alma fría mas, una persona que con el dolor de sus mas fríos momentos volvería a sentir en alguna estación bipolar de su vida, dejando que las vías del destino fueran las que guiaran el rumbo de su futuro en un diverso mundo de oportunidades imposibles, creyendo en una falsa ilusión de ser. Difícil es de aceptar, nunca sera posible el repetir dos veces lo que un día fue único, algo que mas de una vez se va a caracterizar por sentir lo que se escribe y verificar lo que se estima, con los ojos encerrados en una monotonía interminable guiado por una cultura indeseable y carecida de crecimiento, sospechando el poder de la verdad intentando darle un valor necesario, teniendo deseos que rara vez la gente piense que se puede cumplir, solo un humano, solo un ser, solo un indicio de mil esperanzas diversas y complejas sirven para iniciar eso que se hace llamar progreso, si, eso que la gente cree que no sos lo adecuado para intentar, todos somos poco, hasta que alguien decide ser mucho. Por ahí lo que se intenta repetir no es lo que sentí, sino el valor y la pasión que lo caracterizo cuando lo escribí, quizás es por eso que no copio lo que retrasos de pergamino se guardaron en mi mente. Deseando algo distinto, lagrimas cayendo de algún lugar desconocido, que revive de un mundo sin compromiso, tomando el vino del padecer y así esperar crecer de una manera estúpida y sin sentido, cosas nuevas, momentos frágiles, tan frágiles como el cristal liquido, ese que nunca se rompe, sino que se destruye, ya no veo nada de lo que alguna vez sentí, aunque nada aya cambiado, hay una cosa que no permanece quieta, la forma de expresión que se necesita para desarrollar psicológicamente un deseo en particular, esa foto inexistente y recuerdo de algo nunca visto, un invento que nunca salio a la luz, y nunca saldrá, un lugar diferente, donde no existen autopistas ni cables, una hermosa expansión de tierra llena de cultivos, donde no hay mas que felicidad, un campo tan extenso que no alcanza la vista para reconocer al horizonte, un deleite para el ser que lo ve, en un lugar donde el viento pocas veces logra llegar y disfrutar de la suave brisa de sentir una realidad diferente, un aire sin prejuicios, un lugar que no se ve, un sonido que no se oye, solo se siente, se trata un lugar de infinitas deseos y sensaciones, donde el cielo pasa de celeste a turquesa a medida que el sol camina entre los cultivos, ese mismo que ilumina cada uno de los rincones donde antes abitaba sola la oscuridad, ese mismo que se refleja en el castaño y fino pelo de ese ser con piel blanca como la nieve dueño de esos ojos marrones claros y en una mirada reflejan mucho mas que la superficialidad de un espejo, sino que la verdadera pasión de poder disfrutar de un elixir imposible de encontrar, una mirada que es una ventana a algo mas. Ese lugar libre de superficialidad, de todo el poder y habilidad que permite juzgar, donde solo un dulce sabor predomina, el sabor de la libertad.
Los Pulmones Habrán Callado, Pero El Corazón Seguirá Hablando.
Yanet W.
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